La captura de Sebastián Marsetha generado un impacto positivo significativo en la opinión pública boliviana, consolidando una percepción de éxito para la Policía Boliviana, que cuenta con un respaldo del 72% por su desempeño en el operativo. Este apoyo es transversal en el Eje Troncal del país, aunque presenta matices generacionales y geográficos: mientras que la Generación X lidera la aprobación con un 80%, los Centennialls muestran una postura más cautelosa con un 68%. A nivel regional, La Paz registra la valoración positiva más alta con un 75%, seguida de cerca por Santa Cruz con un 74%.
A pesar del reconocimiento a la fuerza policial, existe un notable escepticismo sobre la exclusividad nacional del operativo. Solo el 11% de los encuestados cree que fue un logro exclusivo de la Policía Boliviana. En contraste, la mayoría atribuye el éxito a la colaboración externa: un 44% lo define como un trabajo conjunto con agencias internacionales y un 34% identifica a la DEA como el actor determinante. De hecho, el 46% de la población considera que la cooperación extranjera fue el factor principal de éxito, superando ampliamente a la eficiencia gubernamental, que solo es reconocida por el 13% de los consultados.
En cuanto a las responsabilidades políticas, la ciudadanía coincide mayoritariamente en cuestionar gestiones anteriores. Un contundente 83% cree que los gobiernos pasados tienen responsabilidad en la permanencia del procesado en el país; de este grupo, el 63% afirma estar «totalmente de acuerdo» con esta premisa. Esta percepción es particularmente aguda en Santa Cruz, donde el acuerdo total sube al 74%, y entre los Baby Boomers, quienes alcanzan un 77% de consenso en este punto.
Finalmente, la decisión de extradición inmediata a los Estados Unidos es validada por el 76% de la muestra, reflejando una clara preferencia por la justicia internacional en este caso.