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Monitor de Salud 2025
monitor de salud
Existe una divergencia notable entre la percepción Global y la realidad boliviana respecto a las prioridades sanitarias.

Mientras que a nivel Global la Salud Mental se posiciona como la preocupación número uno con un 45% de menciones, en Bolivia este tema cae drásticamente al 15%, relegándose a un segundo plano en la agenda pública.

En contraste, la población boliviana centra su preocupación en enfermedades metabólicas y relacionadas con el estilo de vida. El Cáncer y la Diabetes lideran la lista nacional, ambos con un 44% (comparado con el 41% y 19% Global respectivamente), seguidos muy de cerca por el Estrés con un 43%.

Es alarmante destacar que la preocupación por el Abuso de alcohol en Bolivia (37%) más que duplica el promedio Global (16%), y las Enfermedades de Transmisión Sexual (13%) triplican la media mundial (4%), lo que sugiere una necesidad urgente de políticas preventivas focalizadas en estas áreas.

Aunque la salud mental no se percibe como un problema nacional prioritario, existe una crisis silenciosa en la experiencia individual de los bolivianos.

Paradójicamente, aunque la preocupación pública por la salud mental es baja, la incidencia reportada es superior al promedio Global: el 37% de los encuestados en Bolivia afirmó haberse sentido deprimido o desesperanzado casi todos los días, frente a un 27% del promedio Global.

De igual manera, un 46% de los bolivianos reportó niveles de estrés inmanejables, superando ampliamente el 31% Global.

En cuanto al tratamiento, existe una brecha en la búsqueda de ayuda profesional; mientras el promedio Global de uso de medicamentos es del 18%, en Bolivia es solo del 12%, y la población tiende a recurrir más a estrategias informales o simplemente no tomar ninguna acción (43% en Bolivia vs. 41% Global).

La evaluación del sistema de salud en Bolivia es crítica y denota un profundo descontento en comparación con los estándares internacionales.

Solo el 11% de los bolivianos califica la calidad de la atención médica como «buena» o «muy buena», una cifra significativamente inferior al 43% del promedio Global. Además, el pesimismo es generalizado: solo un 22% de la población boliviana espera que la calidad mejore en los próximos años, mientras que un 68% no espera cambios.

Al analizar las causas, los desafíos estructurales difieren: mientras el mundo lucha principalmente con el acceso y tiempos de espera (47%), en Bolivia el principal obstáculo identificado es la Burocracia con un 40% (casi el doble del 23% Global) y la percepción de Mala calidad de los tratamientos, que alcanza un 36% frente a un 17% Global.

La falta de inversión, tanto general como en salud preventiva, también se percibe con mayor agudeza en el país (32% y 33% respectivamente) que en el resto del mundo.

Contacto

Hugo Galvez
Chief Research Officer, Ipsos CIESMORI
Daniel Loza
Project Coordinator, Ipsos CIESMORI

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