La opinión pública en el Eje Troncal de Bolivia refleja una marcada crítica a las autoridades salientes y una expectativa renovada, aunque desigual, hacia los nuevos líderes regionales.
El estudio revela un desencanto generalizado, particularmente severo en Santa Cruz y El Alto. Mientras que en Cochabamba Manfred Reyes Villa logra sostener una imagen equilibrada con un 34% de aprobación.
En Santa Cruz la gestión de Jhonny Fernández termina en niveles críticos, con un 81% de reprobación y una ausencia total de valoraciones positivas. Eva Copa en El Alto enfrenta un escenario similar, con un 77% de desaprobación, donde la mayoría califica su labor como «muy mala» (56%).
En cuanto a las autoridades electas, se observa un apoyo excepcional en Santa Cruz. Manuel Saavedra inicia su gestión con un respaldo mayoritario del 76% de imagen positiva, frente a un rechazo de apenas el 2%.
Este optimismo cruceño contrasta con la cautela en el occidente; en La Paz, Cesar Dockweiler arranca con un 38% de rechazo, superando su nivel de aprobación del 25%, mientras que, en El Alto, Eliser Roca registra el punto más bajo de optimismo con solo un 13% de opiniones favorables.
La demanda ciudadana es clara y transversal: la salud es la prioridad número uno. En Santa Cruz, el 57% exige atención inmediata en el sistema sanitario a nivel municipal y un 61% a nivel departamental. En La Paz, la salud (46%) se combina con la crisis del transporte (41%) como las urgencias principales.
Cochabamba presenta un matiz distintivo, donde la lucha contra la corrupción desde la gobernación (45%) y el recojo de basura desde el ámbito municipal (37%) desplazan a la salud como preocupaciones centrales, reflejando crisis específicas de institucionalidad y servicios básicos en esa región.