En un escenario donde las generaciones jóvenes lideran la demanda de protección y los organismos internacionales trazan nuevos estándares de sostenibilidad, comprender estos cambios sociales resulta clave para la toma de decisiones estratégicas.
El clamor por una justicia efectiva y el llamado global
El debate sobre la protección de la fauna silvestre y los animales domésticos ha dejado de ser un tema superficial para convertirse en un elemento central de la convivencia y el sentir en el país. Aunque el Estado cuenta con normativas clave como la Ley 700 para la Defensa de los Animales contra Actos de Violencia y Crueldad, la ciudadanía percibe una profunda distancia entre el texto legal y su aplicación cotidiana. De acuerdo con la reciente encuesta de Ipsos CIESMORI, el 57% de los bolivianos manifiesta estar en desacuerdo con la premisa de que en el país se combata y penalice de forma efectiva el maltrato animal, frente a un 38% que mantiene una postura favorable. Este desacuerdo pone en evidencia que hoy más que nunca las labores de cada estado deben empezar a alinearse con las directrices de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA), que mediante su resolución sobre bienestar animal y desarrollo sostenible bajo el enfoque One Health ratifica que sancionar la crueldad animal es indispensable para salvaguardar la salud pública, la biodiversidad y el equilibrio ecosistémico global.
La fuerza generacional y la mirada de la conservación
La demanda por un cambio estructural y por sanciones efectivas está impulsada de manera enérgica por las generaciones más jóvenes, quienes muestran la mayor intolerancia ante la impunidad. Los Centennialls (18 a 29 años) encabezan el escepticismo nacional con un 62% de desacuerdo, destacando un contundente 44% que afirma estar totalmente en desacuerdo, seguidos de cerca por los Millennials (30 a 45 años) con un 60% de rechazo. Esta mirada dura contrasta con los adultos mayores de 62 años (Baby Boomers), único segmento donde prevalece una evaluación positiva (51% de acuerdo). Esta preocupación generacional resuena ante la pérdida de fauna y biodiversidad en la región, un panorama que motiva a la juventud boliviana a ejercer una vigilancia constante sobre la preservación de los animales en todos sus entornos.
Formación, género y realidades locales
La encuesta evidencia que el desacuerdo ciudadano crece con el nivel formativo, alcanzando un 63% entre aquellos que cuentan con formación universitaria y de posgrado, duplicando a quienes consideran adecuadas las sanciones vigentes (32%), a diferencia de los niveles de educación básica donde las posturas se equilibran. Al mismo tiempo, las mujeres (60%) expresan una mayor preocupación por la falta de sanciones palpables en comparación con los hombres (54%). En el mapa territorial, mientras El Alto (61%) y La Paz (60%) concentran la mayor demanda de rigor judicial, Cochabamba se posiciona con el mayor optimismo del país al registrar un 43% de aprobación, reflejando la visibilidad de los operativos locales y rescates municipales en Cercado, frente a Santa Cruz, que se sitúa en un punto intermedio con un 40% de respaldo y un 51% de desacuerdo.
Compromiso, alianzas y el rol del empresariado
Esta transformación social demuestra que el bienestar y la defensa animal van mucho más allá de la tenencia responsable en el hogar; se trata de una demanda transversal de justicia que exige fortalecer el accionar de entidades especializadas como la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (POFOMA), los albergues de rescate y las fiscalías. En este nuevo ecosistema, el sector privado está llamado a jugar un rol activo a través de alianzas estratégicas, programas de sostenibilidad corporativa, respaldo a operativos de rescate y la adopción integral de políticas respetuosas con los animales y espacios amigables en la comunidad. Para las organizaciones que buscan anticiparse a los cambios culturales y responder a una sociedad más consciente y vigilante, la investigación de mercados se consolida como la herramienta estratégica para entender los valores de la opinión pública y transformar la responsabilidad social en acciones de alto impacto y verdadero propósito.
*Fuentes de referencia institucional y marcos teóricos globales:
FAO, PNUMA, OMS y OMSA. 2023. Plan de acción conjunto «Una sola salud» (2022-2026). Trabajar juntos por la salud de los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente. Roma